1. - El matrimonio sigue siendo una institución universal, pero sus objetivos se han modificado con el paso del tiempo.
El comportamiento sexual de muchos jóvenes no implica necesariamente un compromiso matrimonial. A medida que se pasa de una economía agraria a una economía industrial y que la mujer se incorpora activamente al trabajo, la justificación económica del matrimonio y de la familia han perdido relevancia.
En nuestra sociedad actual existen tres razones fundamentales para casarse:
El amor.
La búsqueda de compañía.
La satisfacción de expectativas previas.
Las parejas esperan obtener ciertos beneficios de la pareja, cuentan con que el matrimonio les va a satisfacer casi todas las necesidades psicológicas.
2. - El ideal romántico.
Todo el mundo busca el tipo de pareja que se ajusta mejor a su concepción personal del ideal romántico.
Alguna de las características de este ideal romántico son las siguientes:
El amor es un estado emocional espontáneo, integrado por una activación fisiológica, una confusión de sentimientos, una absorción intensa y un deseo abrumador.
El amor surge a primera vista.
El amor es ciego ( es decir, el enamorado no se da cuenta de los fallos o limitaciones de la persona amada.
El amor lo puede todo ( es decir, ningún obstáculo es de envergadura suficiente para interponerse a un verdadero amor.
Sólo hay un amor verdadero es decir, hay una persona especial para cada uno, pero sólo una.
El amor es sinónimo de pasión y de unión sexual.
El amor implica éxtasis y dolor.
3. -FACTORES CONDICIONANTES DEL DIVORCIO.
Los factores condicionantes del divorcio se engloban dentro de tres categorías:
Factores sociales. El matrimonio monógamo no es ya la única alternativa de unión que una pareja puede elegir. Algunas de las opciones son las siguientes: a) la convivencia total sin matrimonio de por medio; b) el emparejamiento de homosexuales; c) el intercambio de parejas; d) el matrimonio abierto; e) el intercambio de parejas; f) el segundo ( o tercero o cuarto)matrimonio, y g) el estilo de vida de un (a) soltero(a) sexualmente activo(a)
En el matrimonio tradicional cada cual tenía adjudicadas unas funciones específicas: el marido, la autoridad y el soporte económico; la mujer, el mantenimiento de la casa y el cuidado de los niños. Esta situación ha cambiado bruscamente.
Hasta hace no mucho tiempo el divorcio tenía una connotación social netamente negativa. Actualmente divorciarse es un hecho relativamente sencillo y con una tendencia creciente en la sociedad actual.
Factores personales. Los valores y los objetivos de cada persona pueden también haber contribuido al aumento de la tasa de divorcios.
Las personas cambian con la vida matrimonial. Cada persona se incorpora al matrimonio con una historia personal y psicológica única.
Factores relacionales. Las parejas conflictivas tienden a intercambiarse pocas conductas agradables y / o muchas conductas desagradables.
Cuanto más insatisfactoria sea la relación, mayor será la probabilidad de divorcio.
Las parejas mal avenidas experimentan problemas en el área de la comunicación.
Otra situación sería la inexistencia de habilidades apropiadas para resolver los conflictos.
4. - LAS CONSECUENCIAS DEL DIVORCIO.
El divorcio se ha convertido actualmente en algo tan común que incluso forma parte del matrimonio. Cerca del 25 por 100 de las personas que se separan consideran su divorcio como una experiencia espantosa.
No todos los divorcios producen consecuencias negativas. En muchos casos el divorcio es una auténtica liberación. La libertad recién adquirida y el cambio de rutina pueden ser enormemente positivas, una oportunidad de reiniciar una vida relativamente libre de conflictos. Hay, además, otros dos aspectos del divorcio que aumentan la probabilidad de experimentar una satisfacción personal: a) la oportunidad de recuperar de nuevo el control de la vida de uno, b) la seguridad de que uno puede defender los interese de sus hijos sin el miedo de tensión cono el número de conflictos.
La realidad es que la mayoría de las personas experimenta un gran dolor como resultado del divorcio. La mayoría de estas emociones negativas es consecuencia de tres factores interrelacionados. Estos son los factores:
1. - El divorcio pone de relieve que ya no será posible la intimidad con el ex cónyuge de uno.
2. - El divorcio crea "un nuevo", que puede ser inicialmente incómodo y amenazante.
3. - El divorcio supone una ruptura con la rutina cotidiana de uno y le fuerza al desarrollo de hábitos nuevos en la vida diaria.
5. - FUNDAMENTOS CONCEPTUALES DEL MATRIMONIO Y DE LAS RELACIONES MATRIMONIALES.
. -LAPAREJA COMO SISTEMA. Cuando los problemas estudiados se refieren a la pareja, los conflictos se analizan con mayor finura. Las conductas de los cónyuges en el matrimonio responden tanto a objetivos manifiestos como encubiertos. La conducta no ocurre en un vacio, sino con relación a otras personas, cosas o situaciones. Es más, a medida que las personas experimentan cambios de conducta, estos cambios tienden a tener repercusiones en el sistema de la pareja.
.-TASA DE REFUERZO/CASTIGO. La gente constituye una pareja y permanecen en ella sólo si esa relación es suficientemente satisfactoria. Desde este punto de vista, el conflicto de pareja remite a las tasas de refuerzo y de castigo existentes en una determinada relación. Quizá sea más apropiado denominar "satisfacción" al refuerzo/premio e "insatisfacción" al castigo/coste, de este modo, la teoría del intercambio social postula como premisa que las personas buscan aumentar la satisfacción y reducir la insatisfacción.
Ambos quieren obtener el máximo de satisfacción con el mínimo de costes. Y es evidente que, si el proceso de intercambios acaba por implicar un gran coste personal, la provisión de refuerzos al cónyuge va a ser algo poco espontáneo y hecho con desgana o desenfado.
El conflicto de pareja pueda ser resultante de cualquiera de estos tres factores:
1. - Tasa de refuerzos baja.
2. - Tasa de castigos alta.
3. - Tasa de refuerzos baja y tasa de castigos alta.
-RECIPROCIDAD. Se refiere a la tasa de refuerzo que uno recibe con respecto a la que uno emite en la relación de pareja,tanto desde una perspectiva actual como desde una perspectiva a largo plazo.
Son varios los factores de reciprocidad. En primer lugar, la norma de reciprocidad predice que uno va a recibir lo que va a dar. Las parejas en conflicto reaccionan de forma más impulsiva a los comentarios y conductas del otro cónyuge que las parejas bien acenidas. En segundo lugar surge con más frecuencia en el área de las interacciones negativas,donde el castigo recíproco es una forma de control de la conducta. En tercer lugar,cuando se seleccionan días aislados,los miembros de las parejas tienden a intercambiarse tasas muy similares de refuerzos y de castigos.
Las parejas en conflicto,sin embargo, no han desarrollado la confianza recíproca necesaria para relacionarse con tanta afectividad como las parejas que tienen una historia de "ingresos" positivos realizados repetidamente.
6.-HABILIDADES DE COMUNICACIÓN. El problema más frecuentes citado por las parejas en conflicto es el fallo de comunicarse. Este problema enturbis las relaciones de las parejas mal avenidas y complica el desarrollo de las dificultades que ya se han experimentado. Las parejas en conflicto emiten una frecuencia mayor de conductas negativas que las parejas bien avenidas. Gottman y sus colaboradores han desarrollado,una serie de investigaciones observacionales sobre el proceso de comunicación de la pareja:
Cuando llevan a cabo tareas d conversación,muestran más conductas no verbales negativas que las parejas bien avenidas.
Una conducta negativa de A tiende a provocar una conducta negativa de B,en el caso de las parejas en conflicto.
Las parejas en conflicto y las bien avenidas difieren en el modo en que plantean la solución de los problemas suscitados.
Las parejas en conflicto y las bien avenidas no difieren en la "intención" de los mensajes,es igualmente positiva. Sin embargo,los mensajes recibidos por los cónyuges en conflicto son valorados de forma menos positiva que los mensajes recibidos en las parejas bien avenidas. Comentarios mal interpretados.
7.- HABILIDADES DE SOLUCIÓN DE PROBLEMAS.
Las habilidades de comunicación constituyen una variables crítica que diferencia a las parejas bien avenidas de las parejas en conflicto.
El conflicto es una resultante ineludible de la convivencia en común. De ahí que las parejas en lugar de tratar de ignorar los conflicto,deben desarrollar vías aceptables de hacer frente a las discusiones y de solucionar los conflictos planteados.
Hay ocasiones,por desgracia, en que un miembro de la pareja desea cambiar unilateralmente las reglas de juego del matrimonio o que los dos miembros de la pareja no consiguen ponerse de acuerdo en cuanto a los procedimientos de cambio. En estas circunstancias se requieren las habilidades de solución de problemas y de afrontamiento de conflictos.
Las habilidades de solución de problemas ( proceso que la pareja asume conjuntamente para resolver los conflictos planteados y llegar a acuerdos explícitos) son,justamente,el medio de conseguir tales objetivos.
8.- FACTORES COGNITIVOS.Los factores cognitivos están asumiendo un protagonismo cada vez mayor en la conceptualización de la dinámica de la pareja y del cambio de relación.
Las personas se integran en el matrimonio con un conjunto de expectativas,creencias y fantasías en relación con el papel de su cónyuge y el suyo propio en la relación. Muchas de estas expectativas son poco realistas y contribuyen a generar diferentes grados de frustración,recelo y hostilidad.
De entre las diversas teorías cognitivas que se han propuesto para explicar el conflicto de pareja,los modelos atribucionales han recibido una atención considerable.
9.- MODELOS ATRIBUCIONALES. La hipótesis fundamental subyacente a estos modelos es uq las inferencias causales que los cónyuges establecen a partir de la observación de la conducta de sus parejas influyen de forma muy poderosa en la satisfacción propia experimentada en la relación. Jacobson, ha encontrado que las parejas en conflicto atribuyen las ocnductas negativas y egoístas del otro cónyuge a factores internos,lo que lleva consigo un impacto terriblemente negativo en el receptro de las mismas. Por el contrario,las parejas bien avenidas tienden a atribuir a factores internos las conductas positivas y reforzantes de sus cónyuges.
Las parejas en conflicto realzan las conductas negativas de cada uno de sus componentes y restan importancia a las positivas;las parejas bien avenidas,en cambio, realzan las conductas positivas y quitan valor a las conductas negativas que puedan haber ocurrido.
Un factor cognitivo claramente significativo en el modelo conceptuel queí presentado se realciona con la valoración de costes-beneficios que hacen los componentes de la pareja con respecto a otras relaciones que tienen disponibles en su medio.
Lo cierto es,en cualquier caso,que las personas comparan,a nivel cognitivo,los resultados de una relación con los esperados de otra y que el balance de esta comparación condiciona el grado de entrega a su matrimonio actual.
Los mecanismos cognitivos influyen decisivamente sobre la pareja y sobre otras alternativas posibles de relación.
10.- RESUMEN. Mas del 90 por 100 de la población norteamericana se casa al menos una vez a lo largo de la vida. Alrededor del 50 por 100 de todos los matrimonios acaba por divorciarse. Los facotres que llevan a divorciarse se agrupan en categorías sociales, categorías personales y categorías relacionales. Aunque las repercusiones del divorcio son diferentes en cada persona y situación, la ansiedad, el dolor, la depresión, la humillación y los sentimientos de culpa son reacciones frecuentes consecutivas al hecho de divorciarse.
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domingo, 21 de junio de 2009
domingo, 1 de febrero de 2009
El 66% de los bebés que nacen hoy son de parejas que no están casadas
Son datos del Registro Civil porteño. En los últimos 10 años la tendencia subió un 55% y abarca a todos los sectores sociales. Dicen que es por la crisis de la "institución matrimonio" y porque la gente se casa más grande, entre otras causas.
Los registros civiles no son sólo fieles testigos de que la gente se casa cada día menos. También documentan que la mayor parte de las parejas llegan a inscribir a sus hijos sin haber contraido matrimonio. Hoy, en la Ciudad de Buenos Aires, nacen más bebés de parejas unidas en convivencia que legalmente. El año pasado fueron anotados 85.037 bebés en Capital: el 66 por ciento fueron de parejas extramatrimoniales. Es así como entre 1998 y 2008 la cantidad de hijos que nació en hogares donde los padres no habían contraido matrimonio creció un 55 por ciento.Los datos surgen de las estadísticas oficiales del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas del Ministerio de Seguridad y Justicia porteño. Los formularios de inscripción de nacimientos informan si se trata de nacimientos matrimoniales o "extramatrimoniales" (Ver Palabras...). Pero que el Derecho llame a estos hijos "extramatrimoniales" porque los padres no se casaron, no quiere decir que no sean hijos reconocidos por ambos. El mayor número de inscriptos "extramatrimoniales" es una tendencia que en la Ciudad de Buenos Aires es nueva y que abarca a todos los sectores sociales.
Para muestra alcanzan las cifras. En 1916, apenas el 13,5 por ciento de los nacimientos eran registrados como "extramatrimoniales". En 2000, el 47 por ciento de los bebés porteños nació en hogares donde la pareja vivía en convivencia o la madre era soltera. Hoy esa realidad representa a más de seis de cada diez nacimientos.
"Mi hijo Alan nació en 1990 en Capital. En aquel momento lo inscribimos en el Registro Civil de la calle Uruguay; como no estábamos casados (aún no lo estamos) el papá tuvo que esperar a que yo saliera del sanatorio porque sólo podíamos anotarlo como hijo de ambos si íbamos juntos al Registro. Era requisito indispensable que la madre también asistiera. De lo contrario hubiéramos hecho el trámite en el mismo sanatorio. Pese a esto y otros inconvenientes menores, como cuando tuvimos que viajar con Alan al exterior, nunca pensamos en la posibilidad de casarnos porque siempre fue una decisión privada y tácita estar juntos. Jamás necesitamos revalidar ante la Ley el vínculo que creamos entre nosotros", enfatiza Ana Ripa, una correctora de estilo porteña, de 52 años, que desde 1987 vive en unión consensual con Aldo Reale, el "amor de su vida".
¿Por que la gente se casa cada día menos? En primer lugar porque los hijos nacidos de uniones consensuales hoy tienen los mismos derechos que los hijos de matrimonios (ver Los mismos...). En segundo lugar y, según el análisis de la socióloga y doctora en demografía Susana Torrado, la crisis de la "institución matrimonio" responde a factores socio-culturales y económicos. Los detalla en su libro "Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario". Son estos:
La gente espera más años para casarse
Los jóvenes prolongan la escolarización porque por la devaluación de los títulos académicos buscan títulos superiores.
La desocupación y la precarización laboral no permiten adquirir los recursos para casarse tempranamente.
Los expertos también coinciden en que se está definiendo una nueva edad de vida (como lo son la niñez y la adolescencia) que se sitúa entre la salida del hogar paterno y la conformación de la familia propia. Es una edad caracterizada por aspiraciones incompatibles con el matrimonio precoz.
Además -aclaran los especialistas- desde 1960 el progreso laboral de la mujer produjo un cambio radical en la relación entre los géneros. "El modelo de la institución matrimonial tradicional suponía un hombre proveedor y una mujer dependiente. Pero cuando la mujer se incorpora al mercado de trabajo y adquiere mayores credenciales educativas logra una autonomía reconocida por la ley. Y como las parejas establecen hoy relaciones más igualitarias tienen más libertad de elegir si legalizar o no su unión", explicó la socióloga y docente de Demografía Social de la Universidad de Buenos Aires, Mabel Ariño.
También explicó que con la píldora anticonceptiva y, más tarde con otros métodos para prevenir la concepción, las mujeres no necesitaron contraer más matrimonio para iniciarse en la sexualidad.
El crecimiento de los hijos "extramatrimoniales" es consecuencia de la caída del matrimonio. Tal y como publicó Clarín el 14 de enero pasado, hoy se casan cuatro de cada mil personas en la Capital, mientras que en 1990 se casaban ocho de cada mil porteños.
El año pasado, incluso, pasaron por el Resgistro Civil menos parejas que en 1918, cuando la población de la ciudad era la mitad que ahora. En todo el país, en 1900 la tasa de nupcialidad fue de 5,6 matrimonios cada mil personas. En 2004 descendió a 2,4 cada mil habitantes.
Vía: elclarin.com
viernes, 9 de enero de 2009
Casados o solteros, ¿quiénes son más felices?
El matrimonio no da la felicidad, pero al menos puede reportarnos una pequeña alegría. Contrariamente a lo que muchos podrían pensar, pasar por el altar no nos hará más felices; la alegría inicial por el cambio de estado civil se olvida pronto y la mayor parte de los casados vuelve enseguida a sus niveles de bienestar previos al enlace.
Un estudio de varias universidades estadounidenses y europeas asegura que la satisfacción que reporta el 'sí quiero' es tan baja que no alcanza los 0,10 puntos en una escala de cero a diez. Esta alegría se debe más a la reacción ante el acontecimiento que a un incremento general de la felicidad de los contrayentes. Aunque es cierto, admiten los investigadores, que las personas casadas –y que permanecen casadas– se encuentran más satisfechas de lo que estaban antes de cambiar de estado civil. Estas diferencias con los solteros, reconocen, pueden deberse a factores pre-existentes: «La gente feliz es más propensa a contraer matrimonio».Durante 15 años, entre 1984 y 1995, 24.000 individuos fueron analizados para descubrir los mecanismos de adaptación que se esconden detrás de nuestro estado de satisfacción. La teoría dice que, aunque cada uno de nosotros reaccione intensamente a los acontecimientos importantes –ganar la lotería, sufrir un accidente de tráfico, casarse... –, enseguida nos habituamos a la nueva situación y progresivamente volvemos a los niveles de felicidad y bienestar anteriores al shock.
Entre los participantes se incluyó a ciudadanos de las Alemanias Occidental y Federal previas a la caída del Muro, y a extranjeros residentes a derecha e izquierda del Telón de Acero. Cada año, un entrevistador contactó con ellos para preguntarles sobre su estado de ánimo, y cada uno puntuó entre cero y diez su grado de satisfacción general con la vida. La importancia del momento histórico también quedó reflejada en los datos, que reflejaron la insatisfacción de los años previos a la caída del Muro y la mejoría de 1989.
Personas felices y gente infeliz
Los resultados, publicados en el 'Journal of Personality and Social Psychology', también han demostrado que las diferencias individuales juegan un importante papel en las reacciones de cada uno. Las personas más felices antes de pasar por el altar fueron quienes tuvieron una reacción más neutra ante su nuevo estado civil, mientras que personas insatisfechas e infelices se mostraron mucho más entusiasmadas con el cambio experimentado en su vida.
La explicación es sencilla, las personas felices, con una amplia red de relaciones sociales, son quienes menos tienen que 'ganar' en términos de felicidad; mientras que el 'sí quiero' puede suponer un cambio drástico –y muy positivo– para los individuos más solitarios y menos satisfechos con sus vidas. Una reacción perfectamente aplicable, a la inversa, a la viudedad; las personas más felices junto a su pareja son quienes peor reaccionan a su fallecimiento, y quienes más tardan en recuperarse de su muerte.
Es lo que Brickman y Campbell llamaron en 1971 la 'rutina hedónica', la teoría por la cuál los seres humanos experimentarían casi siempre niveles estables de placer-bienestar-felicidad, gracias a nuestra capacidad innata para adaptarnos a las circunstancias y situaciones más extremas, tanto negativas como positivas. «La adaptación es rápida, completa e inevitable», dicen. La duda que trataba de resolver esta nueva investigación era si el matrimonio también respondía a estos mismos mecanismos.
Sobre todo teniendo en cuenta que las bodas ocupan el séptimo lugar entre los 50 eventos más estresantes de la vida de una persona, definidos en 1967 por los doctores Holmes y Rahe. Para hacerse una idea de la importancia que tiene cambiar de estado, en esta lista, divorciarse y enviudar aparecían por delante de ‘ir a prisión’.
Aunque no hay que desesperar, «también a la viudedad se acostumbra uno», añaden los investigadores. Los efectos a largo plazo de esta pérdida dependen, en gran medida, de la reacción inicial y no tanto de la satisfacción de la que se disfrutase antes del fallecimiento. Incluso en los peores casos, al cabo de ocho años hombres y mujeres vuelven a recuperar casi por completo el bienestar anterior a la pérdida. El proceso no es ni tan rápido ni tan sencillo como en el caso del matrimonio, admiten, e incluso hay quien no llega nunca a dar muestras de haberse adaptado.
De la misma manera, quienes reaccionaron más positivamente al matrimonio experimentaron una felicidad más duradera que quienes tuvieron sensaciones más bien tibias o incluso negativas. El grado de la reacción inicial determina la duración de los efectos de cualquier cambio marital, sugieren, al tiempo que añaden: «la búsqueda constante de esa euforia inicial durante el resto del matrimonio es lo que lleva a muchas personas a divorciarse».
tomado del elmundo.es
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